Creperie de la Paix - Reseña
Sábado 5 de septiembre, 2009
Así fue la onda:
Para festejar el cumpleaños de Romina, me lancé caminando para reservar personalmente una mesa en este conocido lugar del corazón de la Condesa y el gerente me informó que no aceptaban reservaciones porque siempre están llenos. OK comprensible.
Llegamos 4 persona y efectivamente el restaurante estaba casi lleno. Le informamos al Capitán, Israel Bustamante, que seríamos entre 10 y 15 personas y después de esperar unos quince ó veinte minutos, notamos que ya habían muchas mesas disponibles pero a nosotros no nos asignaban una. Preguntamos y el capitán contestó que teníamos que esperar hasta que llegaran TODAS las quince personas Whaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaat? Eran aproximadamente las 9:15 de la noche y el la persona que llegaría más tarde estaba programada para las 10:30. ¿Pretendían dejarnos afuera cual perros callejeros?
Insistí en que nos dejaran entrar porque los demás tardarían y finalmente con una actitud prepotente que lo rebasaba, accedió a darnos una mesa. Para entonces ya habíamos llegado siete. Pasaron otros quince minutos y aún no nos habían ofrecido nada de tomar, bueno, ni si quiera la carta, pero aquí viene lo peor: Al llegar la octava persona, se acercó el tremendo capitán para informarnos que debido a que nuestro grupo era mayor a ocho personas, nos cobraría en cubierto más una propina obligatoria del 15%. La hermana de la festejada, quien por cierto es Gerente de Banquetes del Camino Real del Pedregal, preguntó el motivo de esta cuota adicional y el mesero se limitó a contestar que "así lo marca el sistema". Como alternativa, sugerimos dividir la cuenta y él contestó que era imposible! (Por el amor de quien quieran... nunca han dividido una cuenta en mas d 30 años? ¡Háganme el refabrón cavor!
Obviamente, nos paramos y nos fuimos a otro restaurante, no sin antes comentar que gracias a la incompetencia del capitán y sus malos modos, habían perdido el consumo de por lo menos diez personas.
DUDA: ¿y el gerente dónde diablos estaba?
Moraleja... Tristemente hay algunos lugares que se aprovechan de su fama aunque ya no quede nada de lo que eran antes. Que fiasco de atención.
RECOMENDACIÓN: Como dice la canción ranchera: "En el tren de la ausencia me voy, mi boleto no tiene regreso... Noooooooo volvereeeeeeeeeeeeee!
Vinecio.